PREDICCIÓN
por Anabel Arriaga.

La psíquica me la había recomendado Tita, mi rumeit, para que me entiendas. Yo ya le había intentado por todos lados y nomás no se me daba. Total, que llego el martes 13 a su casa y que toco, y que me abre porque ya me esperaba, y que entro. Ya sabes, la típica sala con un montón de cuadros y pinturas esotéricas. La doña me llevó a su clásica mesa redonda de tres patas con un mantel blanco divino y encima una gran tela de seda morada. Yo me sentía Patrick Swayze en Ghost, ay sí. Ya te digo, reina, empezó con la bola de cristal; al principio no me dejaba hablar que para no empañar su visión. Me habló del futuro, que si viajes, que la salud, que el dinero y la pareja, lo de siempre. Pero yo no podía hacerle todavía mi consulta.

De ahí, siguió con el café, y ¡oh, sorpresa! Yo esperaba una deliciosa taza de café turco, pero nada, la doña sacó una especie de cuenco y granos de café puro, que combinaba con una bolsita de terciopelo azul de la que iba sacando piedras preciosas y perlas y que, según su acomodo dentro del cuenco, así estaba mi corazón. No te rías, princesa, es en serio. Sí que le atinó porque me salió un revoltijo y me dio santo y seña de quién me había hecho bien y mal en mi pasado y ahí sí me dejó boquiabierta porque todo me salió; y yo sin hacer preguntas. Mira, hasta la piel se me pone chinita. Me sentía haciendo contacto con alguien del tercer tipo.

Luego pasamos con el cigarro, hubieras visto. Me dijo que lo disfrutara, que teníamos tiempo, y pues al que le dan pan que llore, ¿no? Te lo juro, hermosa, que es la adivina más innovadora y versátil de este planeta. Siento que la amo. En lugar de leer la bachicha, como todos los psíquicos, que me va leyendo el humo, pues según las líneas, espirales y redes o marañas, así estaba mi mente. ¿Qué crees? Me supo aterrizar súper bien lo que me pasó en Puerto Vallarta con aquel. Y yo, sin decir pío y con los ojos en forma de plato, que hasta me los imagino. La pitonisa sabía mi historia, heridas, secretos, travesuras y más allá.

Si sabía todo eso de mí, claro que adivinaba el motivo de mi visita; ya para qué le echaba todo mi discurso. Esa bruja es excelente en su negocio, ¿qué oferta ni qué nada? No me dejó ni hablar. Después de toda su disección de mi persona ¿crees que yo iba a decirle que me dedico a la compra-venta de bienes raíces? No, pues ahora hice cita para el 14 de Febrero porque me va a leer las líneas de la mano y las cartas.